martes, 5 de agosto de 2008

Atera hadi kalera...

Los días amanecen, las noches cubren el cielo y todo el resto con su manto estelar, pero mientras, en esta temporalmente caliente provincia del oeste de los Pirineos sigue activa refrescando a sus habitantes día sí y día también. Estamos gozando de la oportunidad de, si no en un pueblo, en otro, refrescarnos desde un poco antes de que anochezca hasta un poco más tarde que amanezca, hasta que no seamos capaces ni de ver el sol, ni de levantar la cabeza para mirar.

Ya llevamos un mes y todavía queda otro, para mí incluso veinte días más desde septiembre, para gozar de lo fresco de nuestra tierra, o de lo que nuestros compatriotas negociadores y hosteleros son capaces de importar. El sol sale estos días incluso antes, invitándonos a salir de casa, o según en que actividad andemos, a ir a dormir.

Que nadie se sienta ni mal, ni raro... por salir y refrescarse, la tierra nos ha dado los tomates de la ensalada que tan a gusto nos comemos, y también esos licores que ingerimos tan refrescantemente en una terraza hasta que se retiran las sillas para bailar. Aunque todo esté manipulado, da igual: la que lo ha hecho ha sido una mano con cinco dedos, como la que agarra el vaso de nuestro cubata, no pasa nada.

Con el calor que hace, y ante la imposibilidad de quitarnos más ropa, una bebida refrescante viene bien, y ya que no tenemos nnguna tarea, que sea algo estupefaciente, que estamos de fiesta...

Así que nada, ya sabeis, hasta que haya que volver a la otra rutina, la del trabajo, a salir y a desfasarse , que es lo natural.

Kalera, kalera...

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