Egunsentiarekin bat lausotzen zait
Bakarrik bizirauteko gai naizela.
Itsasontzi bat hartu nuen
Bertan itotzeko,
Zauriz betetako uretan hondoratzeko
Haizearen aurrean ez banaiz ixiltzen
Nahikoa izango da neretzat;
Zurekin gau hotzean
Logela ilunean
Gauez,gauaren argipean
Zurekin gau beltzean
Logela ilunean
Gauez gauaren argipean
Norbaitek idatziko al du
Esaldi bat bederen
Sentitu nuen guztiaz
Ni joan baino lehen
Akats handiegia al zen
maitatzen ikastea,
Nire izatea soilik doan ematea.
Haizearen aurrean ez banaiz beldurtzen
Nahikoa izango da neretzat
Zurekin gau hotzean
Logela ilunean
Gauez,gauaren argipean
Zurekin gau beltzean
Logela ilunean
Gauez,gauaren argipean.
jueves, 9 de octubre de 2008
jueves, 18 de septiembre de 2008
¡Vuelve gatzatapiperra! Sin problemas...
Hay algo que te tranquiliza, que te hace superar los problemas. No es nada sobrenatural, nada por encima de lo meramente cotidiano. Simplemente, ahí está. Vives con ello, gira a tu alrededor. Te obliga a mirar al frente, te olvidas de lo malo que te da la vida.
Existe un algo que no minimiza tus problemas, sino que los hace desaparecer totalmente. Carece de materia, flota en el ambiente, te relaja los nervios. Se te va de la cabeza lo negativo, te fuerza a buscar algo positivo. Te aclara las ideas.
Este fenómeno tan magnífico que te arregla la vida constantemente no es más que un pensamiento. Para dar con él, solo hay que reflexionar, pensar un poco. Lo que pasa es que se nos suele ir la cabeza en otras cosas.
¿Tú lo has encontrado? Pues llámame.
Existe un algo que no minimiza tus problemas, sino que los hace desaparecer totalmente. Carece de materia, flota en el ambiente, te relaja los nervios. Se te va de la cabeza lo negativo, te fuerza a buscar algo positivo. Te aclara las ideas.
Este fenómeno tan magnífico que te arregla la vida constantemente no es más que un pensamiento. Para dar con él, solo hay que reflexionar, pensar un poco. Lo que pasa es que se nos suele ir la cabeza en otras cosas.
¿Tú lo has encontrado? Pues llámame.
martes, 5 de agosto de 2008
Atera hadi kalera...
Los días amanecen, las noches cubren el cielo y todo el resto con su manto estelar, pero mientras, en esta temporalmente caliente provincia del oeste de los Pirineos sigue activa refrescando a sus habitantes día sí y día también. Estamos gozando de la oportunidad de, si no en un pueblo, en otro, refrescarnos desde un poco antes de que anochezca hasta un poco más tarde que amanezca, hasta que no seamos capaces ni de ver el sol, ni de levantar la cabeza para mirar.
Ya llevamos un mes y todavía queda otro, para mí incluso veinte días más desde septiembre, para gozar de lo fresco de nuestra tierra, o de lo que nuestros compatriotas negociadores y hosteleros son capaces de importar. El sol sale estos días incluso antes, invitándonos a salir de casa, o según en que actividad andemos, a ir a dormir.
Que nadie se sienta ni mal, ni raro... por salir y refrescarse, la tierra nos ha dado los tomates de la ensalada que tan a gusto nos comemos, y también esos licores que ingerimos tan refrescantemente en una terraza hasta que se retiran las sillas para bailar. Aunque todo esté manipulado, da igual: la que lo ha hecho ha sido una mano con cinco dedos, como la que agarra el vaso de nuestro cubata, no pasa nada.
Con el calor que hace, y ante la imposibilidad de quitarnos más ropa, una bebida refrescante viene bien, y ya que no tenemos nnguna tarea, que sea algo estupefaciente, que estamos de fiesta...
Así que nada, ya sabeis, hasta que haya que volver a la otra rutina, la del trabajo, a salir y a desfasarse , que es lo natural.
Kalera, kalera...
Ya llevamos un mes y todavía queda otro, para mí incluso veinte días más desde septiembre, para gozar de lo fresco de nuestra tierra, o de lo que nuestros compatriotas negociadores y hosteleros son capaces de importar. El sol sale estos días incluso antes, invitándonos a salir de casa, o según en que actividad andemos, a ir a dormir.
Que nadie se sienta ni mal, ni raro... por salir y refrescarse, la tierra nos ha dado los tomates de la ensalada que tan a gusto nos comemos, y también esos licores que ingerimos tan refrescantemente en una terraza hasta que se retiran las sillas para bailar. Aunque todo esté manipulado, da igual: la que lo ha hecho ha sido una mano con cinco dedos, como la que agarra el vaso de nuestro cubata, no pasa nada.
Con el calor que hace, y ante la imposibilidad de quitarnos más ropa, una bebida refrescante viene bien, y ya que no tenemos nnguna tarea, que sea algo estupefaciente, que estamos de fiesta...
Así que nada, ya sabeis, hasta que haya que volver a la otra rutina, la del trabajo, a salir y a desfasarse , que es lo natural.
Kalera, kalera...
miércoles, 9 de julio de 2008
Azkar batean...
Azkar batean aktualizatzen det hau.
La culminación del año llego el miércoles pasado, Antu la montó gorda en territorio de Jon:D. Parece que el día a día no va a ser posible el año que viene, parece ser que tuviste que elegir un camino más largo para llegar a la carretera que deseabas. Espero que no haya sido en valde, que en el rinconcito más pequeño de ese corazón guardes un bonito recuerdo de esta gente que has conocido en Oñati. Ten seguro que algunos tenemos seguro que ANTU sólo hay uno (más que algunos... creo que todo Zumarraga-Urretxu, jaja). Me haría especial ilusión que este "txoko" que nos ha unido durante un tiempo y lo tenemos algo abandonado siga funcionando durante mucho tiempo.
ONDO SEGI ETA ZORTE ON BIZITZAN, MEREZI DEZU TA
ONDO SEGI ETA ZORTE ON BIZITZAN, MEREZI DEZU TA
sábado, 7 de junio de 2008
Zutaz oroitzen naiz..
Llegó a mi vida no con muy buen pie... desde el momento en que la vi, en que la conocí, nuestros encuentros se convertían en disputas y sollozos, siempre interrumpidos por algún otro ser querido que teníamos al lado.
Vino a vivir cerca de donde vivía yo, unos pocos pasos separaban nuestras puertas. Las ocasiones en las que nos aventurábamos a ir a tocar la puerta del otro, era para iniciar nuevas discusiones. Nadie cedia terreno, era una lucha a campo abierto, aunque compartiéramos mesa casi a diario: nuestros superiores eran íntimos amigos.
Siempre tuve una llama en mi interior que se encendía en cada enfrentamiento. Me dolía, porque sabía que la quería. También conocía el hecho de que este sentimiento era recíproco, aunque nunca se nos hubiera ocurrido admitirlo. Esta tierra está plagado de corazones orgullosos, cosa que, para otros temas, no viene tan mal.
Hace un año que tomé la determinación de partir lejos, para estudiar. Esto me llenaba el corazón de alegría por conocer gente nueva, cosa de la que hoy no me arrepiento, pero me atormentaba la idea de separarme de ella. Quería, de cierta manera, pelear más, pero seguir junto a ella. Una noche, y con suma tristeza, le conté todo, todo lo que sentía hacia ella. Me correspondió con un abrazo.
Hoy, en estos días que sé que son difíciles para ella, quiero que lea esto, para que sepa que no la dejo, que sigo pensando en ella como aquel día que llegó a mi lado. Es, y será, la Julieta de mi vida, siempre presente en mi pensamiento y mi corazón. Y ESPERO QUE LLORE LEYENDO ESTO.
Maitte zaut Maddalen.
Vino a vivir cerca de donde vivía yo, unos pocos pasos separaban nuestras puertas. Las ocasiones en las que nos aventurábamos a ir a tocar la puerta del otro, era para iniciar nuevas discusiones. Nadie cedia terreno, era una lucha a campo abierto, aunque compartiéramos mesa casi a diario: nuestros superiores eran íntimos amigos.
Siempre tuve una llama en mi interior que se encendía en cada enfrentamiento. Me dolía, porque sabía que la quería. También conocía el hecho de que este sentimiento era recíproco, aunque nunca se nos hubiera ocurrido admitirlo. Esta tierra está plagado de corazones orgullosos, cosa que, para otros temas, no viene tan mal.
Hace un año que tomé la determinación de partir lejos, para estudiar. Esto me llenaba el corazón de alegría por conocer gente nueva, cosa de la que hoy no me arrepiento, pero me atormentaba la idea de separarme de ella. Quería, de cierta manera, pelear más, pero seguir junto a ella. Una noche, y con suma tristeza, le conté todo, todo lo que sentía hacia ella. Me correspondió con un abrazo.
Hoy, en estos días que sé que son difíciles para ella, quiero que lea esto, para que sepa que no la dejo, que sigo pensando en ella como aquel día que llegó a mi lado. Es, y será, la Julieta de mi vida, siempre presente en mi pensamiento y mi corazón. Y ESPERO QUE LLORE LEYENDO ESTO.
Maitte zaut Maddalen.
Ta gora Zumalakarregi!
martes, 27 de mayo de 2008
Sí...¿qué?
En un instante en el que mi mente parecía haber alcanzado el clímax de la inspiración, clické ahí donde ponía "nueva entrada" con la intención de bañar en la experiencia de compartir sabiduría a cualquiera que se aventurara por estos parajes de la red. No obstante, y perdonen que les diga que en mi cabeza sonaba bastante mejor, así que en el momento que me puse a escribir me reí de mí mismo.
¿De verdad no parece gracioso? Algo que durante un momento había captado mi mente como la obra maestra del día, algo que realmente merecía ser escrito y publicado, se esfuma de mi mente, de la mente de un humano. Vaya una blasfemia. Solo falta decir que el sol tampoco está quieto.
Si alguien se acuerda con exactitud de lo que soñó anoche que venga y me lo diga, o de lo que estudió en aquel examen de selectividad para ganarse esa notaza. Nos reímos de la corta memoria de otras especies vecinas que habitan la tierra, y no somos capaces de recordar qué pantalones nos pusimos anteayer, si es que nos pusimos algo, y ese algo fueron pantalones.
Muchas veces nos decimos unos a otros: "no te engañes, esto, lo otro..." por diferentes razones. Bien, supongo que no habrá ningun problema en que yo aconseje a toda la humanidad, incluido yo mismo, ya que sino, perdonen la inmensa redundancia, quizá se me olvide esto para mañana si no me incluyo: "no se engañen, señores, señoras, y demás pringaus... la vida es pura suerte, y me da que, puestos a evaluarla, el simple hecho de nacer la hace ya mala suerte..."
Bien, quizá algo brusco, lo admito, y completamente discutible. Incluso admito (por qué no) que esta última afirmación tenga diferentes variables. Pues se discute. Para eso está la sección de comentarios y el derecho a la libertad de expresión.
sábado, 24 de mayo de 2008
Eguraldi lainotsua hiriburuan…
Las montañas que desde hace milenios se yerguen por encima de toda obra del ser humano, toda la orografía que contempla o bien la actividad o bien el descanso que transcurre a sus pies, se encuentra tapada por las espesas nubes, que han viajado desde lugares exóticos a descargar su furia.
Tapan laderas. Esconden ermitas apostadas en lo alto de los montes. Obstaculizan la visión de lo más alto. Desde su intocable posición, envían gotas, miles de gotas, a estrellarse contra el suelo. Gotas que, esperan, vuelvan un día a lo más alto. Pero éstas no corren siempre la misma suerte.
Algunas se estampan en la cabeza de algún cabreado humano. Acabarán mezclándose con la agradable suavidad de una toalla. Otras aterrizarán sobre hojas de árboles, y comenzarán entonces un complicado recorrido a través de ellas para acabar nutriendo las raíces de la majestuosa planta. Millones y millones de gotas, de las cuales unas cuantas acabarán donde la madre naturaleza supuso que deberían acabar, osease, completando un ciclo que las llevará otra vez ahí arriba.
Estas pocas gotas tendrán la suerte de contemplar el milagro humano de las fábricas, autopistas y vertederos, o quizás la vivirán la decepción de contemplar mi reflexiva cara antes de ahogarse en la alcantarilla que les espera justo en medio del patio de mi casa. Algún día la última nube mandará la última gota sobre la última alcantarilla, y entonces todo habrá acabado.
La gota que me vea pensar, verá en mis ojos la sensación de estar acudiendo al espectáculo de la historia, esto es, la madurez, el punto máximo, la decadencia… como hacen el sol y la luna. Cuando decaiga, me gustaría tener la posibilidad de volver ahí arriba, pero es conocido ya que vivimos dentro de un invernadero, que todos queremos destruir pero nadie lo intenta, así que, me conformaré con caer en la hoja de un árbol.
Y nutrirlo. Y esto último, aunque no lo parezca, viene muy a cuento: “Écrasez l’infame”.
Tapan laderas. Esconden ermitas apostadas en lo alto de los montes. Obstaculizan la visión de lo más alto. Desde su intocable posición, envían gotas, miles de gotas, a estrellarse contra el suelo. Gotas que, esperan, vuelvan un día a lo más alto. Pero éstas no corren siempre la misma suerte.
Algunas se estampan en la cabeza de algún cabreado humano. Acabarán mezclándose con la agradable suavidad de una toalla. Otras aterrizarán sobre hojas de árboles, y comenzarán entonces un complicado recorrido a través de ellas para acabar nutriendo las raíces de la majestuosa planta. Millones y millones de gotas, de las cuales unas cuantas acabarán donde la madre naturaleza supuso que deberían acabar, osease, completando un ciclo que las llevará otra vez ahí arriba.
Estas pocas gotas tendrán la suerte de contemplar el milagro humano de las fábricas, autopistas y vertederos, o quizás la vivirán la decepción de contemplar mi reflexiva cara antes de ahogarse en la alcantarilla que les espera justo en medio del patio de mi casa. Algún día la última nube mandará la última gota sobre la última alcantarilla, y entonces todo habrá acabado.
La gota que me vea pensar, verá en mis ojos la sensación de estar acudiendo al espectáculo de la historia, esto es, la madurez, el punto máximo, la decadencia… como hacen el sol y la luna. Cuando decaiga, me gustaría tener la posibilidad de volver ahí arriba, pero es conocido ya que vivimos dentro de un invernadero, que todos queremos destruir pero nadie lo intenta, así que, me conformaré con caer en la hoja de un árbol.
Y nutrirlo. Y esto último, aunque no lo parezca, viene muy a cuento: “Écrasez l’infame”.
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